5 meses después… Emigré.

     Han pasado 5 meses desde mi segunda publicación, es mucho tiempo para poder resumirlo en unas pocas líneas sin que sea un trozo de la biblia en arameo o un ejemplar del Algebra de Baldor para principiantes. Pero aún así creo que puedo resumirlo en una palabra para poder comenzar: Emigrar.

    Y  con esto no quiero empezar el mismo llantén de todo venezolano (digo venezolano especialmente, porque es lo que conozco, pero supongo que a todo el que emigra le sucede) que decide dejar el país. Pero las cosas no son color de rosa como muchos creen, ni esa falsa idea de que en otros países las cosas son mejores que en el nuestro o viceversa. Sólo son diferentes.

      Hay muchos tipos de inmigrantes; los hay que planifican el viaje unos años antes y van ahorrando lo más posible con la meta bien trazada para comprar el pasaje, no conforme con eso van cuadrando poco a poco cada uno de los pasos que van a dar y cuanto dinero van a gastar hasta poder establecerse en el país que han escogido (y como comprenderán saben la historia completa, las costumbres y el significado de sus obras de arte, más que las de su país natal), las horas que van a dormir, lo que van a desayunar y almorzar los próximos 3 años (como mínimo, y obvio que no van a cenar porque hay que ahorrar) y si se casarían allí o no.

      También los hay aventureros, mochileros trotamundos, polizontes de ojos vendados que al parecer se paran frente al globo terráqueo, lo hacen girar, lo detienen con un dedo y justo allí deciden ir a parar, así sea a Kuala Lumpur, agarran una mochila y salen al aeropuerto a tomar el vuelo o pueden irse en autobús haciendo una travesía por varios países hasta llegar a ese punto seleccionado por el dedo del corazón (es que el índice ya está muy usado); lo importante es largarse a la porra y ya.

      Estas descripciones suenan hasta divertidas, pero detrás de ellas y de muchas otras que no alcanzo a escribir hay un padre empacando sus esperanzas, una esposa que guarda esfuerzos, unos amigos que embalan sus sueños, hijos que miran fuera un futuro. Todos buscan estar en un lugar seguro, buscan una mejor calidad de vida, buscan poder ser y estar mejor aunque eso requiera dejar todo atrás y comenzar la cuenta desde cero, muchas veces solo, con poco dinero, consiguiendo trabajos que probablemente en su país no realizarían. Pero siempre con la seguridad que las cosas serán mejores.

      Yo no lo pensé mucho; ya tenía previsto salir del país en el 2017, al terminar la Licenciatura en Artes en la Universidad Central de Venezuela y salir de mi trabajo en el mejor teatro de Venezuela: el Teatro Teresa Carreño. Pero debido a la mala intención de malas personas tuve que dejar antes de tiempo el Teatro (tristemente en ese lugar lleno de magia, de gente buena y trabajadora hay también gente mala con poder, inconformes envidiosos con “poder oficial”, palancas, amiguismos, una pendeja envidiosa que le monta cachos al marido, gente resentida sin poder, etc.). Y entonces pensé (si, a veces lo hago): la situación del país no va a mejorar, voy a extrañar a mi familia y a mis amigos pero necesito una nueva historia, mejorar, avanzar, respirar y tengo la oportunidad, así pues pude adelantar el viaje.

      Siempre tuve dos opciones: España y México. La primera por mi hermana y mis sobrinos y la segunda por mi mejor amiga. Y a pesar de que mi mejor amiga tiene ya unos cuantos años en México y tengo unas ganas horribles de verla y abrazarla (si, abrazarla y mucho) mi pasaje de ida decía: España ¿Fecha de retorno? Indefinida… Es bien conocida a nivel mundial la situación de Venezuela así que las razones para salir de allí son más que obvias, puedes escoger de un montón infinito y ponerlas por orden alfabético y no acabar nunca; aún así amo a mi país. Y aunque parezca loco, y mucha gente estúpida diga lo contrario, Venezuela es un país hermoso y con un clima privilegiado, sólo que su gente tomó las decisiones equivocadas (muchas y varias veces) y ahora todos pagamos las consecuencias.

      Pues aquí me encuentro, en la madre patria, España. Específicamente en Salamanca, capital de la provincia de Salamanca ubicada en la comunidad autónoma de Castilla y León. Y aunque me quedé con muchas ganas de seguir contando anécdotas de mi peligrosamente hermosa Caracas me dedicaré sólo a contar mis recuerdos de ella, pues ahora compartiré con todos ustedes lo que veo de esta ciudad que abre sus puertas a mis ojos curiosos

     ¿Qué será de mi aquí? No lo sé, sintiendo como sopla el viento seguiré su rumbo, un rumbo nuevo y fresco lleno de novedades y descubrimientos.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mucha suerte en tu nuevo mundo. Saludos!

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    1. Negrix dice:

      Muchísimas gracias Zenaida. Éxitos para ti.

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  2. Bienvenido NEGRIX, Venezuela no tiene la culpa de quien la gobierna, yo con mi Familia emigré a Venezuela desde España el año 1997 sin necesidad de emigrar, por un placer aventurero, mi hijo se educó allí y sin ser venezolanos nos enamoramos de esa maravillosa tierra pero tuvimos que salir huyendo por el mal hacer político, el año 2011 ya vendimos nuestra preciosa quinta en Isla Margarita perdiendo un proyecto de vida y una inversión económica, pero jamás culparemos a Venezuela país de nuestros dolores y creo por lo que escribes que has interpretado que la gente hable mal del país pero a pesar de que lo parezca por la forma de expresarlo lo que quiere decir es que da pena ver un lugar tan privilegiado deshecho por la corrupción y el mal hacer de un grupo de gente con falta de preparación y capacidad para administrarlo debidamente.
    He leido tu post y me ha sacado alguna lagrimilla con recuerdos de lo vivido durante quince años en tu país del que tuvimos que volver contra nuestra voluntad, tampoco quiero decir que no me guste mi tierra que me encanta, pero recuerdo cada día a Isla Margarita y su luz.
    Nos vemos en nuestros posts, un abrazo virtual.

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  3. Negrix dice:

    Estamos de acuerdo en que Venezuela es un país estupendo, la isla de Margarita es uno de mis lugares favoritos, aunque no la conocí a fondo.
    Mi país se convirtió en un pequeño paraíso e desarrollo, el problema es que sus gobernantes, como bien tu comentas, han desangrado poco a poco la vitalidad que le quedaba, y aún así lo siguen haciendo.
    Gracias por tu comentario, estamos en contacto. Abrazos

    Le gusta a 1 persona

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